Nuestro viaje por las calles de DEADLYWOOD finaliza hoy de la mejor forma posible: llamando a la puerta de Zoe Nil, mi niña “pokemon”de Barcelona, una auténtica preciosidad con una estética que no deja a nadie indiferente.

Zoe Nil es una belleza catalana que se cruzó en mi camino un cierto día  por medio de un mensaje privado de facebook, diciendo que le gustaban mucho mis fotos… Cuando fui a interesarme a ver quién era, el “gusto” fue mutuo, y la sorpresa todavía mayor al ver que esta cosita de pelo de colores y poca vergüenza estaba muy ligada a la industria de las películas de mayores. Entablamos contacto rápidamente e hicimos muy buenas migas, lo que hizo que en nada quien os escribe estas palabras se fuese a Barcelona a retratarla. Desde luego Zoe tiene su mérito, porque habían sido muchas las niñas que durante estos años me habían reclamado en la ciudad condal, pero ninguna de ellas había sido capaz de ser lo suficientemente interesante como para hacerme dar el paso definitivo.

Me planté en Barcelona en Julio del año pasado y durante un fin de semana no me despegué de Zoe (fotográficamente hablando) para nada. Había bastantes ideas pero Barcelona, aunque es una ciudad maravillosa, es una ciudad que no mima a los fotógrafos. Una y otra vez se nos invitaba a marcharnos de sitios donde estábamos trabajando o nos disponíamos a hacerlo, lo cual resultaba bastante frustrante. La foto de DEADLYWOOD que hoy os comento es una de las últimas que hicimos, casi a toda prisa y bajando del castillo de Montjuic… Mi avión se marchaba en tan solo un par de horas, y aun quedaban algunas fotos por hacer. Así que localizamos un sitio aparentemente tranquilo, preparamos todos los bártulos, Zoe se puso su súper estilismo y cuando empezamos a trabajar, teóricamente solos, empezaron a pasar por allí turistas, gente que se puso a hacer su propia sesión con su móvil, más turistas… y no solo eso, por si fuera poco: empezó a llover. No es que no esté acostumbrado a la lluvia, pero entre que no hacía mucho viento y frío y que Zoe no llevaba mucha ropa encima…

El viaje a junto de Zoe fue muy productivo en todos los sentidos. Además de conseguir fotos muy impactantes visualmente, debido su aspecto tan espectacular, me sirvió para conocer a otras preciosidades como Mitsuko, y sobre todo para entablar una buenísima amistad con ellas. Me fui a Barcelona con una amiga y me traje dos… no está nada mal.

Pero si de algo estoy orgulloso de las sesiones con Zoe,es de haberle dado unas fotos en las que ella misma se veía reflejada tal y como era, y sobre todo sin tener que recurrir a enseñar más de lo políticamente correcto, que hubiese sido lo más sencillo… Por ella no hubiese habido problema, pero sigo creyendo con todas mis fuerzas que para hacer una foto buena, no es necesario que la modelo muestre de más… por mucho que al personal masculino se nos alegre la vista, ja, ja, ja…

Aunque reconozco que esta foto puede parecer muy sobreprocesada, podéis ver que no lo está tanto y que es muy fiel a lo que salió de la cámara esa tarde. Simplemente aumenté el contraste de la toma para hacerla más dura, oscureciendo un poco el fondo, resalté el tatuaje y añadí una textura que ensuciase un poco la escena. Es curioso como a veces me tiro horas tratando de ajustar a mi gusto los colores de una toma, para luego ensuciar todo y destrozarlo con texturas… lo he pensado muchas veces, pero es algo que sigo haciendo. Trabajar para el inglés…

Como he hecho con el resto de mis niñas residentes en DEADLYWOOD, a la señorita Zoele mando un abrazo enorme y un súper besazo, a la vez que le doy las gracias, no solo por su paciencia y amistad, sino por haber sido tan buena anfitriona. Muy pronto podréis seguir viendo más material de esos días…

Un beso muy grande y muchas gracias Zoe!.

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