Hoy en DEADLYWOOD toca hablar de una de mis fotos favoritas y de las que más orgulloso me siento, la de mi queridísima María Moya.

María es una fantástica maquilladora que tuve la suerte de conocer en uno de mis viajes a Madrid para trabajar con mi gran amigo Rodrigo Uquillas (hey hey Rodri!) del Flash In Studio. Pero María no solo maquilla de una forma espectacular, sino que es una auténtica maravilla posando, así que tenía que hacerle fotos, sí o sí.

Mi idea inicial era muy básica, solamente quería un desnudo en blanco y negro, de tres cuartos, en el que más que el desnudo en sí, fuesen su cabello, su mirada y (como no…) su tatuaje quienes acaparasen toda la atención del espectador.

Pero de repente apareció por el estudio un pulpo (juro por Dios que no era el pulpo Paul) y tanto Rodri como yo pensamos que si María no se escapaba ni ponía cara rara, podríamos conseguir una toma espectacular, por lo impactante visualmente y por el juego de texturas que iba a proporcionar el pulpo en blanco y negro.

Hice una serie de fotos, no demasiadas tampoco, y casi al instante conseguí la que quería, que es exactamente la que veis. Muchas veces consigo fotos buenas, que me gustan, pero que a lo mejor no coinciden al 100% con la idea que tengo en mente, porque no soy capaz de llevar a la realidad la idea que tengo en la cabeza. Pero he de decir que en este caso, me quedé súper satisfecho.

Algo que me gustaría comentar es que cierta gente me ha dicho “esta foto la copiaste de no sé donde…”, “ esta foto ya la hizo no sé quien…” Pues tengo que decir rotundamente que NO, que no la copié de nadie porque todo surgió de una forma muy casual: en mi idea inicial no aparecía ningún pulpo como animal de compañía. Creo que a día de hoy, hacer algo en fotografía que no esté inventado es prácticamente imposible, y si no lo es, no creo que vaya a lograrlo yo. Lo único que traté fue de hacer algo con mi estilo para una bellísima persona como es María… mientras ella esté contenta con el retrato, el resto de opiniones, que se respetan, me son un poco indiferentes. Otra de las preguntas graciosas que me hizo el personal fue “el pulpo estaba vivo???”. “Sí señora… no ve que aspecto de sanote tiene y como se agarra a la chica?.”

Además como, os contaba al principio, a esta foto además de gustarme muchísimo, le tengo un cariño muy especial, porque representa a María tal y como la conocí, antes de que su PRECIOOOOOOOOSÍSIMA melena sufriese un grave percance, pero muuuuuy grave… Creo que es un recuerdo muy bonito de cuando tenía el pelo así de largo. Pronto veréis material con su nuevo look, aunque probablemente no la reconozcáis, ya que le hice otra sesión fantástica hace algo menos de un mes.

Para cerrar el post de hoy… tema retoque: señores, busquen, comparen y si encuentran algo… pero ya les digo yo que no. Lo único que hice fue buscar un blanco y negro muy potente, que resaltase la textura del pulpo (que repito… no era Paul) y al tatuaje. Como diría cierta amiga mía, “photoshop free”.

María… un besazo enooooorme, muchísimas gracias por haberme ayudado a conseguir una foto inolvidable y ánimo que sigues estando súper linda y el pelo crece. La próxima vez de fiesta con mi maquilladora favorita!!!!

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