En nuestro recorrido diario por DEADLYWOOD toca detenernos en la foto de Vanessa Seoane, una foto que al contrario de lo que muchos piensan, no fue tomada en las ya quemadísimas (y aburridisimas) Casas Bailly. Fue tomada en Guísamo, en una lluviosa tarde de Mayo y en un lugar de muuuuuuy difícil acceso.

La primera de las anécdotas que os tengo que contar, es que para acceder a la mansión que veis, tardamos casi una hora en recorrer una distancia de unos 50 metros. A pesar de ir armados con  buzos, botas, tijeras de podar, guantes y algunos elementos más, como todo el equipo fotográfico, el vestuario… el camino era tan sumamente  inaccesible que llegar fue casi tarea imposible. Y si os digo que habíamos estado allí limpiando e inspeccionando el terreno unas semanas antes, os podréis hacer la idea de la jungla en la que tuvimos que adentrarnos.

Una vez fuimos capaces de alcanzar dicha mansión, y debido al estado tan lamentable en el  que se encuentra, no había muchas más alternativas fotográficas que situar a Vane en las vigas, a una altura de unos dos metros sobre todo tipo de escombros…  Yo creo que no le hizo demasiada gracia, pero es que tenía una serie de fotos muy claritas, así que no le quedó otra que ir haciendo equilibrios con sus taconazos por la viga.  En este punto seguro que diréis “Alex, eres un capullo, cómo te pasas!!!!”. Bueno, pues os contaré como anécdota que quien escribe estas palabras se encontraba en una situación exactamente igual a la de Vanessa pero en la viga de enfrente, haciendo equilibrios para tratar de sacar las mejores posibles… así que no os dé pena solo la modelo, sobre todo a aquellos que conocéis mi facilidad para caerme de los sitios. Y tampoco os cuento las peripecias para iluminar la escena que también tuvieron tela.

Tal vez hubiese fotos más espectaculares de esta sesión para incluir en DEADLYWOOD, sobre todo algunas en las que se ve como Vane está  en medio de las vigas, suspendida en el vacío y donde se puede contemplar el riesgo de la situación… pero ella salía demasiado minúscula ante un entorno tan apabullante. Así que decidí darle todo el protagonismo que se merece en una foto en la que el entorno no le roba ni una milésima de su protagonismo. Además me encantaba esa expresión…

Historietas aparte, he de decir que era la primera vez que trabajaba con Vane, que iba súper guapísima y que estaba súper ilusionada por las fotos. Conseguimos mucho material  y muy bueno, hasta que de repente empezó a llover y tuvimos que abortar la sesión… Como otra curiosidad, aportaré que el display de mi cámara se estropeó ese día con la lluvia, grrrrrrrl!!!!

Para escapar de allí no necesitamos una hora porque el camino ya estaba semi-abierto, pero entre lo poco que se veía, la lluvia e ir cargados como mulas, tampoco fue tarea fácil. Media hora tal vez, Vane?. Vamos, que nos pusimos pingando…

En el aspecto del procesado, pues solamente la pasé a blanco y negro… no tiene más historia la cosa. Sí que tuve muchísimas dudas si optar por la versión en color  o por la de blanco y negro. Me gustaban mucho los colores, pero al final la de blanco y negro me parecía más cargada de dramatismo. En fin…

Un besazo enorme guapísima y muchas gracias. Tenemos que terminar la sesión!!!.

 

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